top of page

No todo es MEDICAMENTO: ¿Cómo sostener a alguien durante una crisis suicida?

30 ago
7 min de lectura

Dra. Alex Ibarra


STORYTELLING: "Hay momentos en medicina en los que la intervención más importante no cabe en una receta médica"


Durante una crisis suicida podemos necesitar medicamentos, psicoterapia, estudios de laboratorio, seguimiento médico e incluso hospitalización. Pero también necesitamos algo mucho más cotidiano y, paradójicamente, mucho más complejo: reorganizar temporalmente la vida alrededor de la seguridad.

¿Quién estará en casa?¿Quién guarda los medicamentos?¿Qué situaciones aumentan el sufrimiento?¿A quién puede llamar la persona cuando comienza a sentirse mal?¿Qué señales indican que algo está cambiando?¿Quién está cuidando a quien cuida?

PORQUE ... Eso, Eso también es tratamiento.


La prevención del suicidio se construye en equipo

Cuando una persona atraviesa una crisis suicida, solemos concentrar toda nuestra atención sobre ella. Es comprensible. Existe sufrimiento y puede existir riesgo para la vida. Sin embargo, alrededor de esa persona casi siempre existe un pequeño sistema que también está intentando adaptarse: pareja, padres, hermanos, hijos, amigos y profesionales de la salud.

Por eso una de las preguntas que considero indispensables cuando trabajo con una familia es aparentemente sencilla:

“¿Hey! Y tú cómo estás?”

No solamente se la debemos hacer al paciente o a la paciente.... También hay que hacérsela a la persona que lleva semanas acompañando consultas, reorganizando horarios, pidiendo permisos en el trabajo, cuidando medicamentos, atendiendo llamadas, resolviendo pendientes y tratando de mantener funcionando la casa.


Porque cuidar también cansa.

Y porque una red de apoyo agotada deja de ser una red.



Sostener no significa convertirse en una ROBOT o peor en una PARED!


Existe una idea particularmente frecuente entre quienes cuidan:

“Yo no puedo derrumbarme porque tengo que sostener a los demás.”

Cara de Alex: ....


Oye, pero acompañar a alguien no requiere convertirse en una persona invulnerable un SUPER MAN una WONDERWOMAN!


El/La cuidador/a puede sentir TANTAS sensaciones, experimenta muchas emociones bien complejas ....


Miedo, enojo, agotamiento, frustración o tristeza. PORQUE ES UN SER HUMANO! y obvio necesita dormir, llorar, comer adecuadamente, atender sus propias enfermedades o pedir ayuda.


Reconocer esas necesidades y darse su lugar, para nada lo/la convierte en un/a mal/a cuidador/a.


Si no, Todo lo contrario.


Porque todos sabemos que una persona exhausta, cansada, malcomida, maldormida... no necesariamente va a tomar las mejores decisiones, ya que tiene menos capacidad para regular sus propias emociones y esto puede generar niveles de estrés alto y El/La cuidador/a puede terminar enfermándose, desarrollando problemas físicos, laborales, familiares o psicológicos.


Por eso, cuando estamos frente a una crisis suicida, los profesionales también tenemos que cuidar a quienes forman parte de la primera línea de apoyo al "NÚCLEO PRIMARIO DE APOYO"


CUIDADO AL CUIDADOR, SIEMPRE!

Entonces, la pregunta no debería ser únicamente:


“¿Quién va a cuidar al paciente?”


También es:


“¿Quién va a cuidar al cuidador?”


EVALUACIÓN INCIAL descuento referidos
FromMX$1,200.00
1h 30min
Reservar ahora

Primero seguridad; después, todo lo demás...

Cuando existe una crisis importante, nuestra prioridad inicial no es resolver toda la historia de vida de una persona, el tiempo es ORO literal y nos enfocamos en el aquí y el ahora...


  1. Primero necesitamos disminuir el riesgo.

En personas con antecedentes de trauma esto es especialmente importante. Puede existir una enorme necesidad de entender lo ocurrido, confrontar personas, reconstruir recuerdos, obtener respuestas o cerrar historias pendientes. Sin embargo, no siempre es el momento más oportuno. Antes del procesamiento profundo del trauma necesitamos recuperar algo mucho más básico: seguridad, regulación emocional, funcionamiento cotidiano y sensación de agencia.

Vaya, en otras palabras:


Primero estabilizamos; después procesamos.


Esto también significa que no debemos presionar a alguien para perdonar, reconciliarse o confrontar a quien le produjo daño.


  1. El perdón no es un requisito médico.

La reconciliación tampoco.

En algunos momentos, disminuir temporalmente el contacto con determinadas personas puede formar parte del tratamiento cuando esas interacciones incrementan culpa, angustia, conflicto o revictimización.

No se trata necesariamente de declarar que una persona es “tóxica”.

A veces el problema no es la persona completa.

Es el vínculo, la dinámica o el momento.

Y durante una crisis tenemos derecho a reducir temporalmente aquello que aumenta el sufrimiento.


Modificar el ambiente también es tratamiento

Una de las intervenciones más eficaces durante periodos de riesgo consiste en hacer algo sorprendentemente sencillo:


Tomar un tiempo fuera y darnos nuestro espacio, es decir, tomar distancia entre una crisis y una decisión irreversible.

Por eso un plan de seguridad puede implicar supervisión temporal:

  • La administración de medicamentos por una tercera persona

  • Reducción del acceso a medios potencialmente peligrosos

  • Nunca dejar solo/a al paciente y promover un mayor acompañamiento durante determinados momentos del día.


OJO!


Sí, Estas medidas pueden sentirse exageradas para una familia, pero no lo son cuando existe un riesgo clínicamente significativo, menos cuando una vida depende de acompañar sin abrumar...


PERO...


Estas medidas tampoco son un castigo, ni para los cuidadores, ni para el paciente.

Y, sobre todo, no tienen que ser permanentes, ni lo serán...

Su objetivo es disminuir temporalmente las oportunidades de actuar impulsivamente mientras la persona recupera estabilidad.

Podemos verlo como una especie de barandal colocado durante una recuperación: nadie pretende que permanezca allí toda la vida. Está allí mientras existe riesgo de caer.


Un plan de seguridad debe ser concreto

Decirle a una familia “vigílenla/o” o “estén al pendiente siempre”, la verdad sirve de muy poco, porque realmente Necesitamos convertir la preocupación en acciones observables.


Un plan de seguridad debería responder, como mínimo, estas preguntas:

  1. ¿Cuáles son las señales personales de alarma? Cambios en el comportamiento, aislamiento repentino, incremento de desesperación, disociación, insomnio importante o cualquier patrón que la propia persona y su familia hayan aprendido a reconocer.

  2. ¿Qué puede hacer la persona por sí misma cuando detecta esas señales? Respirar, hacer grounding, escribir, grabar lo que está sintiendo, cambiar de ambiente, realizar una actividad previamente identificada como reguladora o utilizar las estrategias acordadas con su terapeuta.

  3. ¿Con qué adultos de confianza puede contactar? La red debe estar definida antes de la crisis, no improvisada durante ella.

  4. ¿Cómo se reducirá temporalmente el acceso a medios potencialmente peligrosos? Esto debe planificarse de manera concreta con el equipo tratante.

  5. ¿Quién administra medicamentos cuando existe riesgo? Tener medicamentos disponibles no necesariamente significa que deban permanecer accesibles sin supervisión.

  6. ¿Cuándo deja de ser suficiente el manejo en casa? Si aparece intención suicida creciente, conducta preparatoria, autolesión, intoxicación, alteración importante de conciencia, agitación difícil de contener o simplemente no puede garantizarse la seguridad, se requiere valoración urgente.

Un buen plan de seguridad no pretende predecir exactamente cuándo ocurrirá una crisis.

Pretende que nadie tenga que inventar qué hacer mientras la crisis está ocurriendo.


Escuchar también puede ser una intervención

Yo siempre digo, "Por eso tenemos DOS ojos y DOS orejas y solo UNA boca, para observar y escuchar 4 veces más de lo que hablamos"

Muchas veces los familiares, los seres queridos de alguien que la está pasando súper mal suele sentirse como que "obligada" a encontrar “las palabras correctas”.

Sin embargo, estas palabras Mágicas o Correctas ... Muchas veces simplemente NO existen.

Y tampoco son necesarias.


Porque cuando alguien expresa sufrimiento intenso, no siempre necesita una explicación, una comparación o una solución inmediata.


NOSOTROS....

  • Podemos acompañar sin juzgar.

  • Escuchar sin interrogar.

  • Preguntar antes de dar consejos.

  • No comparar el sufrimiento con el de otras personas y MENOS con nuestra experiencia o sufrimiento.

  • Podemos No utilizar frases GENÉRICAS como


    "Deberías estar agradecida/o”, “tienes todo para ser feliz” o


    “piensa en tus hijos/familia”, "Piensa en los que te queremos", "Todo va a estar bien"...


Porque Una persona en crisis generalmente ya sabe que existen personas que la aman.

Entonces, el problema no es falta de información., NO ES QUE NO LO SEPA... El problema es que en ese momento el sufrimiento puede haber reducido brutalmente su capacidad para imaginar una salida del sufrimiento que experimenta.


Acompañar consiste, muchas veces, en ayudarle a atravesar ese periodo hasta que nuevamente pueda verla.

Los hijxs (o menores de edad) son familia; no son personal de vigilancia...

Existe otro límite que yo considero particularmente importante.

Cuando una madre o un padre, un familiar adulto/a están atravesando una crisis, los menores inevitablemente perciben que algo sucede, saben que "Algo no anda bien" y siempre siempre siempre...


Podemos explicarles, utilizando información apropiada para su edad, que mamá o papá están pasando por un problema de salud y que están recibiendo ayuda.

Pero hay una diferencia enorme entre informar a un niño y convertirlo en cuidador.


Un hijo no debe recibir la responsabilidad de vigilar que su madre no se haga daño.

No debería revisar medicamentos.

No debería sentirse obligado a permanecer despierto.

No debería pensar que mantener vivo a uno de sus padres depende de él.

La seguridad es responsabilidad de los adultos y del equipo profesional.


Proteger a una persona en crisis también significa proteger a sus hijos de responsabilidades que no les corresponden.


El cerebro no está en un "Frasco de Formol" separado del cuerpo, NEL...

Una crisis de salud mental, un periodo de alta vulnerabilidad emocional tampoco pasa adentro de un cerebro que anda "flotando en el vacío del universo"...


Sueño, alimentación, hidratación, dolor, enfermedades metabólicas, alteraciones hormonales, medicamentos, síntomas cardiovasculares y otras enfermedades médicas pueden interactuar con la capacidad de una persona para regular emociones, tolerar estrés y mantener funcionamiento cotidiano.

Por eso una evaluación integral no debería preguntar solamente:

“¿Cómo está tu ánimo?”

También necesitamos saber:

“¿Estás durmiendo?”

“¿Estás comiendo?”

“¿Te estás hidratando?”

“¿Tienes dolor?”

“¿Cómo están tus enfermedades médicas?”

“¿Qué medicamentos estás tomando?”

“¿Qué cambió recientemente?”


La psiquiatría nunca dejó de ser una rama de la medicina, y psiquiatrizar la conducta suicida puede ser muy peligroso...

Y cuando hablamos de crisis suicida, recordar eso puede ser particularmente importante, es la diferencia entre la vida y la muerte.


Cuidar no significa controlar

Existe una línea delicada entre acompañar y apropiarse de la vida de otra persona, porque en mi caso el objetivo de una intervención en crisis no debería ser crear dependencia, para nada! Más bien Debería ser orientada exactamente hacia el extremo de lo contrario.


Durante un periodo de vulnerabilidad podemos prestar estructura, acompañamiento y seguridad.

Después, conforme disminuye el riesgo, debemos devolver progresivamente autonomía.

Primero acompañamos.

Después ampliamos espacios.

Después reconstruimos rutinas.

Después devolvemos responsabilidades.

Hasta que las medidas extraordinarias dejan de ser necesarias.

Porque una crisis es un estado.

No una identidad.


No todo es medicamento.... no todo es "chocho" y ya!

A veces se requiere de un medicamento, que será un antidepresivo, a veces será un estabilizador, a veces serán unas gotitas de quien sabe que... Por un tiempo... con un OBJETIVO...


PERO

  • Otras veces será dormir.

  • Comer.

  • Hidratarse.

  • Suspender temporalmente una conversación que está haciendo daño.

  • Pedir permiso en el trabajo.

  • Guardar los medicamentos.

  • Llamar a alguien.

  • Sentarse junto a una persona sin intentar arreglarla.

  • O preguntarle al cuidador:

  • “¿Y tú cómo estás?”


Prevenir el suicidio no consiste únicamente en impedir que alguien muera, tiene que ver más con disminuir el sufrimiento que conlleva la experiencia de vivir... y GRAN parte del quehacer Suicidológico consiste también en crear las condiciones necesarias para que pueda volver a habitar su vida con menos sufrimiento, mayor seguridad y mayor capacidad para decidir sobre ella.

Y eso rara vez lo consigue una sola persona.


Se construye entre muchos, se teje en equipo y sobre todo... se cuida.



Nota para lectores: Este texto es de carácter educativo y no sustituye una valoración médica o psiquiátrica individual. Si una persona presenta intención suicida, conducta preparatoria, autolesión, intoxicación o no puede garantizarse su seguridad, debe buscarse atención de urgencias y no dejarla sola mientras se obtiene ayuda profesional.


Si estas pasando un momento dificil, no estás solo/a...

EVALUACIÓN INCIAL descuento referidos
FromMX$1,200.00
1h 30min
Reservar ahora

Comentarios


Contacto

Servicio de Rehabilitación en Salud Afectiva |SERSA| Clínica NOVOCARDIO "Cardiología con Sentido Humano" Suc. Vista Hermosa, Mty, NL

UBICACIÓN

Citas en línea: +52 8116615193

Citas presenciales: +52 81 1276 9219

Subscríbete a nuestro Newsletter

¡Gracias por subscribirte!

Donar con PayPal

©2025 by Mindful Health Monterrey (Nutrición, Metabolismo y Emoción). Creado por Dra. Alex Ibarra

NÚMERO DE REGISTRO COFEPRIS: 087285

bottom of page