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¿Cómo es que funciona la terapia Mindfulness en el sobrepeso y la obesidad?


Cada vez más profesionales e investigadores están confirmando la utilidad del Mindfulness para mejorar nuestra calidad de vida y abordar el sufrimiento humano. La expresión inglesa Mindfulness se ha traducido al español como Atención o Conciencia plena. Designa un conjunto de prácticas que tienen en común el fijar la atención en el momento presente, sin juzgar y con actitud bondadosa o amorosa hacia el objeto que se contempla, hacia nosotros mismos, hacia los demás y a la vida en general.

Practicando Mindfulness conseguimos centrarnos en nuestro momento presente, en nuestras sensaciones, emociones; y dejamos marchar nuestros pensamientos. De esta manera nos hacemos más conscientes de nosotros mismos y de nuestra realidad, ya que normalmente solemos estar más centrados en hacer y hacer de manera compulsiva, dejándonos arrastrar por nuestros pensamientos y evitando el contacto con lo que ocurre en el momento presente. Por todo ello, en lo que respecta a la alimentación y la obesidad, la aplicación del Mindfulness nos puede ayudar principalmente en las siguientes áreas:


Mindfulness y Obesidad: Manejando la Ansiedad hacia los alimentos.

A lo largo de mi experiencia he escuchado una y otra vez que muchos de los pacientes refieren algunos de estos puntos: -Sentirse vacío y con hambre durante gran parte del tiempo, incluso al poco de haber comido. -Tener numerosos pensamientos en torno a la comida o a alimentos concretos (que suelen ser calóricos y estar ‘prohibidos’) -Utilizar la comida para calmar ansiedad, para mejorar estado de ánimo, como recompensa, etc… Para estos casos, gracias al Mindfulness se puede conseguir que la persona sea dueña de sus propias acciones, es decir que no sólo se deje guiar por sus impulsos, sino que consiga parar y tomar conciencia de las emociones, sensaciones y pensamientos presentes en ese momento. La persona deja de actuar de manera compulsiva, deja también de luchar contra ese impulso y se dedica a contemplarlo, a observarlo y a tratarse de manera amable y comprensiva. Esto se ha comprobado que a lo largo del tiempo va calmando a la persona, dotándole de mayor conciencia emocional, siendo capaz de saber más que le ocurre y con menor necesidad de acudir a la comida para evitar esos estados emocionales que le perturban.


Mindfulness y Obesidad: Aprendiendo a disfrutar y contactar con la comida.

La mayoría de los pacientes obesos piensan que disfrutan mucho de la comida. Pero en realidad lo que les ocurre es que calman su ansia con la comida y se sienten aliviados cuando ingieren de manera rápida, muchas veces engullendo. Con el Mindfulness el paciente aprende a saborear los alimentos, a contactar realmente con la comida, con el sabor, con la textura, con cómo le está sentado realmente a su cuerpo lo que está comiendo. Así se consigue que comer justo la cantidad de comida necesaria, sin forzar al estómago y sin dilatarlo. Al mismo tiempo, el paciente evita posibles molestias y consigue la mejor manera de controlar las cantidades que su cuerpo necesita. Y todo, no nos olvidemos, desde el disfrute, no de manera mecánica ni aburrida. Por ello, es mucho más fácil mantener como hábito a medio y largo plazo.


Mindfulness y Obesidad: Mejorando la relación conmigo mism@ y con mi cuerpo.

La finalidad es aprender a mirarse a uno mismo sin juzgarse, ni positiva ni negativamente. Adquirir una mirada menos crítica con uno mismo, menos dependiente de que le agrade al otro o a mí. Y esto se consigue mirándose de otra manera, apartando y dejándose de aferrar a los pensamientos negativos y simplemente contemplarnos y ver lo que hay, sin dejarnos tampoco arrastras por las imágenes y sentimientos que nos desprenden.



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